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diciembre 31, 2012

Laberinto 1: Los medios


Los elementos de la cultura que consumi, adquiri y me impactaron durante el 2012. - Los monstruos aquí son muy habiles hacia la dispersión, la pasión desenfrenada, el incumplimiento de consejos. 

septiembre 10, 2012

Marte y el Marciano

Siempre que veo un punto rojo en algún lado del cielo pienso, pienso que es Marte. Pienso que alguien me mira, me observa y me analiza, me analiza con espectrofotometros y termovisores. 


Como si este planeta fuera el laboratorio de muchos otros planetas, entrecruzando, entrecruzando las diversas raz(as)ones de la vida en su esencia. 


Siempre que veo un punto rojo en algún lado del cielo pienso, pienso que me están persiguiendo.


abril 07, 2011

Ahumada 23:35

Esa noche luego de conversar con Renzo, quien no había dormido y estaba experenciando una de sus semanas más intensas de la vida, me fui caminando hacia mi casa desde República. Como los pasos vacíos recorri la acera sur de la Alameda viendo las luces de los autos al pasar, el movimiento de la torre entel y los brillantes carteles en un Santiago menos bullicioso y menos intenso del que hay de 9 a 9. Un reloj con luces rojas sobre la publicidad indica las 23:35

Pocas son las personas que andan por la calle que termina frente a la Casa central de la Universidad de todos los chilenos luego de las 11. Ya no están ni los grupos protestantes, ni las tribus urbanas frente al Eurocentro. Tampoco están los vendedores ambulantes y los kioskos al fin cierran. No hay muchas personas ni vehículos. No hay ruidos. Sólo hay enormes carteles brillantes y luminosos, enormes y grandes publicidades kinéticas que a los tres peatones que se encuentran por el paseo nada les importan. 

Y yo, comienzo a pasar por las lozas que alguna vez fueron rojas, fueron blancas y que ahora tienen incrustadas chapas metálicas que indican los recorridos históricos de la ciudad rumbo a Plaza de Armas. Los escudos municipales son montones y están sobre las farolas remodeladas. Aparecen un par de ejecutivos doblando por Moneda que claramente bien de un café de señoritas y una cuadra después una pareja está sentada en una banca, discutiendo. Él llora y ella lo regaña. De todo hay en la viña del señor. Las cortinas metálicas cubren todas las vitrinas. 

Y luego llego a la plaza y penetrantes aromas se dejan sentir luego de un día de pasos simpaticos, amargos e ilegales. Amargos y simetricos, ilegales y oscuros. Cruzo compañia y apenas veo a lo lejos un bus del transantiago venir. Las lueces son aún más fuertes y la Catedrál se irgue por sobre mi cabeza. Un par de mendigos o vagabundos están compartiendo un pan y un aseador municipal limpia y limpia la mugre que no tiene fin en este lugar. Mugre que impregnamos en los pasos, en los giros y en los movimientos. Mugre que dejamos sobre la loza y que tal vez nunca saldrá de ellas. Mugre, que como los más perniciosos habitos del neoliberalismo se ungen e impregnan en la loza hasta que son parte de ella, parte no solo de su superficie, si no que de su esencia. 

Y luego cruzo Catedral. 

Y llego donde hay peruanos comiendo, conversan muy fuerte y gritandose, discutiendo de sus cosas y las cosas que les competen. Lo que fue el paseo Festival y lo que es el Mall del centro están apagados y solo se ve en el reloj 23:35. De sus negocios, rodeados de vitrinas oscuras, locales pequeños y cortinas bajas que en esa hora no muestran más que rayados y grafitis. Rayados que violentan la vista y el material y el tiempo...

Y luego aparece el final, la curva abierta donde ya se ve mapocho, un puesto de poleras y toallas del Colo, la Cato y la U aún sigue abierto con una señora gorda y poco cuidada mirando todo lo que pasa frente a ella. Las micros doblan de San Pablo hacía el costado del Mercado y los puestos que forman un pabellón comercial antiguo a un costado de la vereda están apagados y fríos por el metal que guarda trapos, ropas, verduras y caramelos. Un fuerte olor a carne quemada y a trago proveniente de la piojera y las luces rojas. Luces rojas como la del reloj que sigue indicando 23:35. El espacio sin gente, el silencio de la noche y la luz de la ciudad sobre todo, sin gente frente al Mercado Central. Ni en la casetta de carabineros hay un paco a quien asustar con la presencia. No hay nadie, tan solo el reflejo de un cartel comercial grande y luminoso que desde el centro indica las 23:35. Tomo un taxi que pasa sólo luego de las luces rojas y me voy, dejando mis huellas en el aire, partiendo hacía mi casa sin más pasos que los dados entre Alameda y Ahumada...

enero 10, 2011

Mistral y Huidobro


NOCTURNO VI - Mistral
Lento perdón de diez años,
más lento que río bebido,
más lento que sangre en tierra,
más que lágrima de resina.
Perdón por fin diciendo estoy
por veinte años retenido,
perdón de cantos no cantados,
de los llantos no secados,
de los dioses no servidos,
perdón vestido de viejo polvo,
perdón que llega así transido
*jadeando como las cuestas,
perdón que en noches y que en días
ni al alma mía he prometido
y que baja antes de tu muerte
y madura antes de la mía.
La fiesta sea de mi Arcángel
al ver mi cielo renacido;
la fiesta sea de mis muertos
que cantan viendo mi camino
hasta sus pies, hasta su diestra,
fiesta del corazón temblando
corno un ciervo de regocijo,
y de su grito que es por mí,
y va llegando a Jesucristo.

30 - Huidobro
Señora hay demasiados pájaros
En vuestro piano
Que atrae el otoño sobre una selva
Espesa de nervios palpitantes y libélulas
Los árboles en arpegios insospechados
A veces pierden la orientación del globo
Señora lo soporto todo. Sin cloroformo
Desciendo al fondo del alba
El ruiseñor rey de setiembre me informa
Que la noche se deja caer entre la lluvia
Burlando la vigilancia de vuestras miradas
Y que una voz canta lejos de la vida
Para sostener el espacio desclavado
El espacio tan lleno de estrellas que se va a caer
Señora a las diez huele a tabaco de artista
Amáis el nadir a cuerpo de pájaro
Sois un fenómeno ligero
Me voy solitario hacia el ocaso de los turistas
Es mucho más bello

el constructivismo utópico, la épica delirante

 Porque dejar que las cosas buenas se vayan. O quizás, es tiempo de regresar al texto. 

Hackear el marciano

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