diciembre 01, 2011

Farmacéuticos

Llevo años viviendo en una facultad dominada por la farmacia. La idea de que una píldora ayuda a subsanar el dolor y que tiene a más de la mitad de los estudiantes sumergido entre los libros de fisiopatología y de fármaco-cósmica. Los pasillos de Vicuña están repletos de imágenes de como el medicamento contribuye a la transformación de la vida cotidiana, la superación de los malestares y a la mejora del espíritu. 

No es extraño entonces que conceptos como bioequivalencia, proteína G, glucocorticoide, AINE y otras tantas palabras de vocabulario farmacéutico se me escapen luego de tantas conversaciones y ramos con los futuros farmacéuticos o de que he llegado a comprender los problemas reales de la automedicación en la población chilena o tener argumentos discutir sobre la política y legislación en medicamentos en Chile sin que mi carrera sea de ello, pero por las diversas causas históricas en las que nace la Química en Chile vivo con esto casi todos los días de mi pregrado. Tener un Decano Farmacéutico en algo le marca a uno. 



Por ello he logrado grandes amigos y amigas: Karla, Sole, Italo, Laura, Diana, Ale, Maca, Rodo, Caro, Ruth, Patty, Leyla, Pancho. La Cami y la Diana (e incluso Pato, pero con el que converso más por tuiter que en la vida real) que entraron en la misma generación conmigo y he compartido en múltiples proyectos y comisiones con ellos y sus académicos trabajando para una facultad mejor, un país más serio y una realidad que sea más sana.

Por ello, hoy le recomiendo hágale caso a su QF amigo, ese que de verdad no quiere que su organismo colapse entre tanto compuesto activo y que estudio seis años (o más, por lo general) para atenderle. Así que hoy, luego de años de no comprendernos  considerarlos plaga, tenerles tirria, pero también de aprender de ellos, su visión profesional y su enorme rol en la sociedad. Le deseo a mis amigos y a todos sus colegas; Feliz día Panamericano del Químico Farmacéutico. 


1 comentario:

el constructivismo utópico, la épica delirante

 Porque dejar que las cosas buenas se vayan. O quizás, es tiempo de regresar al texto. 

Hackear el marciano

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