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septiembre 18, 2012

Luis Emilio Recabarren - El 18

Muchas veces nos hemos preguntado: ¿qué cosa celebra el pueblo en los días llamados del 18 de septiembre?



Algunos y sobre todos los burgueses, nos dicen: “celebramos nuestra emancipación política, nuestra independencia como república”. Mas en realidad de verdad, la clase proletaria no tiene ninguna libertad ganada con el cambio operado en Chile el 18 de Septiembre de 1810. Si alguna libertad tiene el trabajador, ella es, la de morirse de hambre, vivir en la misería o pasar toda su vida en el presidio.

Para que veamos bien estas cosas, para analizar su realidad, debemos alejarnos un poco del fanatismo que nos empuja a creernos emancipados y a considerar como nuestra la independencia de la República. Nada, pero nada, tiene que celebrar el pueblo proletario en esta fecha, porque su libertad aún no la ha conquistado.
Los que verdaderamente se emanciparon del yugo español fueron los ricos, pero no por sus esfuerzos, sino por los esfuerzos y sangre de los pobres.
Los pobres eran pobres bajo el yugo de la monarquía española, y pobres son todavía, bajo el yugo de la monarquía chilena, llamada por sarcasmo república libre.
Entonces, ¿ qué celebran los pobres ? ¿la emancipación de los ricos chilenos sobre los ricos españoles?

Abre tus ojos, pueblo, y verás la verdad.

La libertad no la tienes y debes prepararte para conquistarla. Lo que hay de verdad, miradas las cosas sin pasión, es que un grupo de ambiciosos de poder y de dinero y que hoy son llamados “ padres de la patria”, armaron a los esclavos de la colonia para hacer la revolución y una vez vencedores ellos se apoderaron de la dirección de los pueblos y del dinero.

Desde que se proclamó la república, los impuestos y las contribuciones han ido aumentando asombrosamente hasta llegar a formar hoy día una renta de más de ciento cincuenta millones de pesos anuales, que se la roban y la malgastan entre los favorecidos y los ricos.

¿Qué toca al pueblo de toda esa renta creada en esta república independiente?

La metralla y los sables, el patíbulo y las cárceles que con ese mismo dinero, arrancado a su trabajo, se le tiene preparado como premio, cuando intente reclamar justicia. Los proletarios que se precien de serios, estudiosos y amantes de la emancipación del pueblo, deben comprender que es sumamente pernicioso contribuir a celebrar una fiesta que marca una nueva jornada de esclavitud para el pueblo.

Es pernicioso porque la ignorancia hace creer al pueblo que en esos momentos se olvidan las diferencias entre ricos y pobres, que al rico le conviene porque así narcotiza por algún tiempo al pueblo; pero los trabajadores pierden porque al calor de esos momentos los ricos apretan más las cadenas con que nos oprimen.
¿Qué patria tenemos nosotros que no poseemos un solo pedazo de suelo, ni un techo donde descansar?

¿Qué libertad tenemos nosotros que no podemos andar, comer, gozar, ni trabajar sino bajo el peso de leyes abrumadoras y pesadas ?
¿Que celebramos entonces?...

El Proletario. Tocopilla, 16 / septiembre / 1905.

febrero 14, 2012

El Conservador Luis

Leyendo tercera cultura encontré ¿Como argumentar en política? Un traducción de un articulo de The New York Times del filosofo Gary Cutting. En el describe cual debiese ser la motivación para argumentar a alguien del bando contrario. De allí rescato la definición de una posición conservadora:

Esta posición conservadora se compone de un conjunto de puntos de vista canónicos sobre el gobierno, la economía, la religión y la ética. Sobre el gobierno, los candidatos republicanos creen que debería haber menos regulación, especificamente sobre los negocios, quieren menos programas de bienestar social y un menor control de la vida de los ciudadanos. Económicamente, su objetivo es equilibrar el presupuesto, pagar la deuda pública, la reducción de impuestos y el apoyar los esfuerzos de las empresas para aumentar sus ganancias y así generar nuevos puestos de trabajo. También consideran que es fundamental apoyar el cristianismo tradicional y apoyar su punto de vista ético, particularmente en materia de sexualidad, especialmente la oposición al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Luego estaba este fabuloso vídeo. Tuve que pararlo para reirme al momento de hacer ver que la mayoría de presentes era democrata y no Conservador. Una gran muestra de Psicología Moral en nuestro tiempo. 


De esto, pienso que mis padres tienen esta posición respecto al mundo. Altamente restrictivo en lo valorico y superfluo en lo económico. Y luego pienso en Luis. Si, en Coyaique! Mi compañero con el que hago los trabajos, comparto salidas y tomamos ramos por compensaciones. 

Creo que es de las personas con las que menos me parezco y así y todo podemos trabajar bien. Complementarnos diría un taoísta. Una especie de Ying-Yang universitario donde el es el introvertido, ordenado y conservador y yo soy el liberal, extrovertido y disperso. De ahí siento que hemos sacado varias cosas buenas, quizás se deba a niveles de consciencia y esas cosas. Recuerdo que me acompaño a la gala del aniversario 168 de la Universidad, cuando comencé mi periodo de Senador Universitario y el no se atrevió a comer una cosa. Luego yo la comí y me pareció horrible. 

El es de las personas que, siendo emprendedor, logra mantener (o así parece) que las cosas están en total orden y equilibrio. Todo calmo como la superficie del mar en un día nublado, soplando el viento. Esta es la sensación que hay cuando trabajo con él, cuando hacíamos los informes de Unitarias (de la que ahora él es ayudante) y cuando teníamos que discutir cosas para Legislación, escaparnos de Fotoquímica o conseguirme alguna cosa para otro electivo. Recuerdo que incluso cuando tome Qca Computacional el no quedo en los cupos e igual se aparecía. Muchas discusiones y preparaciones de cursos fueron con él. Nos dábamos motivos contrapuestos pero convergentes y logramos montar cosas con seriedad, profesionalismo y altura de miras.

Cuando eramos mechones ambos no cachabamos mucho de nada, pero recuerdo bien varias conversaciones de este oriundo de Coyaique las que de a poco fue construyendo su propia identidad y visión de mundo en la Universidad. También, me reta por twittear demasiado y estar atento a cosas intrascendentes como la política universitaria, ya que al final de todo cree que nadie estará ahí para dar las gracias. Y si, es ingrato algunos días, pero el trabajo público llena partes del alma que el dinero no puede hacer. 

Y ahora, en unas 4 (o 6) semanas más estaremos egresados, listos para comenzar las tesis y mientras yo la haré en lo más cercano posible a la química teórica, el se va a lo práctico y economicamente rentable que es lo industrial. Y mientras yo estaba trabajando en la Universiad durante el paro, el hizó un curso para compraventa de propiedades, ya que bien sabe que no hay tiempo que perder. 

Coyaique Luis, (ya que no le gusta que hasta los profes no lo llamen por su nombre) es de las personas más valiosas que he conocido en mi vida universitaria y conservador y todo, es un gran amigo.

Y ahora solo nos queda hacer las correcciones a nuestro Fondecyt fabuloso. 

febrero 11, 2012

Odio a los indiferentes. (A. Gramsci)


Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano ni de tomar posición. La indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos más esplendorosos.

La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca.
Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después sólo una sublevación podrá derrumbar.

Los destinos de una época son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidian sus lamentos de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos; cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, que han hecho, y especialmente, que no han hecho, y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Vivo, soy militante. Siento ya en la consciencia de los de mi partido el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi partido están construyendo. En ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por azar ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy militante. Por eso odio a quien no toma partido. ¡Odio a los indiferentes!”.

Extractos de “La Ciudad Futura”, revista cultural publicada por Antonio Gramsci el 11 de febrero de 1917, Italia.

el constructivismo utópico, la épica delirante

 Porque dejar que las cosas buenas se vayan. O quizás, es tiempo de regresar al texto. 

Hackear el marciano

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