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julio 31, 2013

De aquellos lugares

Recibí este mensaje. La tecnología permite que espacios de otros planos puedan comunicarse contigo en un minuto 

"hay ciertas cosas que mi yo superior quiere comunicarte asi que dejaré que te haga un punteo:
- Es primordial que nunca olvides que tu mamá te ama profundamente.
- Aquella cajita que te regalaron aquella vez, es hora de que la ames.
- Llena tus pasos de amor. Recorre la cuidad.
- Abre tus alas, la luz se encuentra a un paso.
- MUÉSTRATE."

Lo comparto por su importancia... y porque simultaneamente me llego una idea genial. 

Y porque hoy le envío la Tesis a Gerald (y un lote de personas más para que la lean, comenten y revisen)

marzo 03, 2013

Simultaneidad o ¡¡TODOS VAMOS A MORIR!!



Cuando nos muestran en la tele al típico vagabundo fin de siglo, gritando y vociferando "Todos vamos a morir" alertándonos de un apocalíptico final de la humanidad, el nos está recordando una verdad. TODOS VAMOS A MORIR. No por los zombis, no por los mayas, quizás por una epidemia o una guerra (nuclear o no), pero es cierto que ninguno de los que lee esto vivirá para siempre... al menos en esta materialidad de dimensión. Así que estos alarmistas locos y desadaptados tienen 100% toda la razón en está frase. 

Cuando me siento solo, en noches como hoy, vulnerable y solo me pongo a pensar en la muerte. Los cuentos la naturalizan, como tal. Todos los días mueren personas, mueren hombres, mujeres y niños, por guerra, hambrunas, sequías, catástrofes, asesinatos, suicidios. Las personas inegablemente mueren y esa realidad nos aterra a muchos, a mi principalmente por el miedo a lo desconocido (una conclusión que llegue hace un tiempo, luego de pensar mucho rato en el borde de mi razón y dentro del pánico). 

Estaba pensando en que lo más probable en Junio de 2090 yo estaré muerto. No podré hacer planes en caso de que haya un eclipse, un super evento o una fabulosa actividad estelar. Cualquiera sea el fenómeno no estaré vivo para vivirlo. Posiblemente habrán muchos otros fenómenos antes que también me perderé por morirme antes de que ocurran (como puede ser el final de Doctor Who), por lo que mi capacidad de hacer proyecciones deberé proyectar desactivarla en algún punto de mi vida (como los 50 o 60), si es que alcanzo.  

Otra de las cosas más aterradoras es mientras escribo esto, simultáneamente personas mueren (y otras nacen) en los más diversos contextos: la ruralidad, la selva, ciudades superpobladas, familias homoparentales, riqueza extrema, culturas altamente conservadoras, zonas de conflicto armado, casas de toda una vida, islas, ríos, ascensores, hospitales, aviones, trenes, autos, carretas, barcos. Pero lo más llamativo es como las personas vivimos para cumplir lo que hay en medio de estos dos momentos: Nacer y Morir. La simultaneidad de acciones que Siete Billones de personas son capaces de hacer sobre una esfera con 1/4 de superficie poblable ha sido, es y será extraordinaria. Y hoy, con la revolución de las comunicaciones, es aún más sorprendente. Podemos saber los pensamientos de alguien pocas horas de su accidente mortal, ver el vídeo de una madre dando a luz a un hijo que morirá pocas horas después, escuchar la conversación telefónica de una emergencia antes de un asesinato o impresionarnos viendo las fotografías de una catástrofe y los cientos de muertos que puede dejar. En toda la vasta geografía y diversidad del mundo. Todo tras un clic. 

Entonces, como punto obligado de referencia, vuelvo a mi vida.Y me acuerdo de mi abuela y mi madre. "Los muertos con que cargo". Primero recuerdo, como un vivido trauma, los momentos antes de  su fallecimiento. Sus voces, sus miedos. 

Pero luego agito la cabeza y me obligo a buscar las mejores escenas, esas que hacen que mi corazón las extrañe tanto. De mi abuela Rosa: Mi cumpleaños número 6 que mi abuela compro muchas cosas de cóctel y cumpleaños esperando que llegaran muchos amiguitos míos  en los tiempos que me llevaba pésimo con todo el mundo por ser un niñato engreído y pesado. Termino yendo un par de chicos de la plaza, pero pasamos comiendo eso durante una semana. Mi abuela Rosa se reía de la situación. O cuando la iba a ver a su habitación y me hablaba de su Julito Iglesias. Hace 16 años que mi abuela no lo escucha, pero el sigue cantando por este planeta, tercero respecto al sol. 

De mi mamá, la recuerdo acostada al lado mio, yo pequeño, en realidad, yo con cualquier edad hasta los 21 y ella haciendome nanai. Y esa hermosa sensación que nunca nadie ha sacado en mi como lo hacía ella al acariarme el pelo y la cabeza. O cuando me iba a ver al colegio y me compraba algún chocolate. O cuando ibamos al cine y se quedaba dormida, y pretendía engañarme diciendo que vio todo. Especialmente recurdo aquí "La Marcha de los Pingüinos", quizás la última película que vio ella en un cine. Yo lloraba a mares y ella ... roncaba. Yo la despertaba una y otra vez y ella me sonreía tierna y cariñosamente. O cuando acompañaba a mi curso en los paseos, porque quería pasar tiempo conmigo (y yo la evitaba, porque quería demostrar que era un niño grande). Y tantas otras cosas más que a fuego están marcadas en mi memoria. 

Cientos de miles de interacciones así pasan cada segundo, entre madres e hijos, entre esposos, entre abuelos, entre primos, entre amigos e incluso entre desconocidos. Historias que le dan sentido a este paréntesis que es el vivir. Que son simultaneas, que son intensas, que compartimos leyéndolas en un libro, contándolas en una cena, recreándolas en un videojuego, imaginadolas en una partida de rol, o viviendolas, para luego contarlas una y otra vez. Está mágica simultaneidad, que nos convierte a todos hoy lo que pueden leer esto mientras estamos vivos en contemporáneos debe ser la cosa más loca del existir. Tan loca que logra difuminar ese miedo, esas inquietudes, esas perdidas y fantasmas, permitiéndonos adquirir nuevas historias. 

Hay un verano en mi vida que me pase imaginando más de 1000 formas en las cuales me podría morir. Fue super catartico. Aún no tenia blog, ni diario, solo las imaginaba, en las micros, en las noches, en los sillones sentado y las visualizaba como ficciones. Me daba miedo, pero de a poco logre darme cuenta de que la manera de morir es tan diversa como los humanos en este planeta. De ahí mi reflexión paso a que quiero hacer antes de morir, onda, en ese momento que sabes que te vas. Y aún no lograba enfrentarlo sin tener un ataque silencio de paranoia profunda, o buscando como cambiarlo. 

Pero, recordando palabras de mi mamá, ella me decía muchas veces que quería morirse, para irse con mi abuela. Imagino, que cuando le llego su momento y el aire no le llegaba, se ahogaba en su camilla mientras yo la miraba a 8 metros y los paramédicos sacaban a todos los pacientes de una habitación a la que no alcance a ingresar, imagino que mi mamá tenía en su mente al menos una imagen, una voz, una sonrisa en su pensamiento de mi abuela y mi abuelo, de los que esperaba encontrarse "detrás del túnel" y que le permitieran irse en paz. Creo que esa idea debo tener, si es que cuando me toque morir, tengo la oportunidad de armar un último pensamiento, sea la caricia de mi madre y la sonrisa de mi abuela, quienes, tal vez, nos están esperando junto a todos los millones que han pasado por aquí antes, tal vez, en un lugar mejor. 

noviembre 29, 2011

Advertencias al lector





El autor no responde de las molestias que puedan
    ocasionar sus escritos :
Aunque le pese
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho
Sabelius, que además de Teólogo fue un humanista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de
              la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso por su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En que forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!
Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco-iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra tormento.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.
Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace tres años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huellas
Y yo he decidido declarar la guerra a las Cavalieri della luna.
Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
"Las risas de este libro son falsas", argumentarán mis detractores
"Sus lágrimas, ¡artificiales!"
"En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza"
"Se patalea como un niño de pecho"
"El autor se da a entender con estornudos"
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
como los fenicios pretendo fabricarme mi propio alfabeto
"¿A que molestar al público entonces?", se preguntarán los amigos lectores:
"Si el propio autor empieza a desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!".
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.
Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de
                               los señores lectores!


noviembre 07, 2011

La voluntad tras el espíritu o el espíritu

Cuando el viernes, después de tanta mierda: La falta de sueño, la incapacidad de mantenerme de pie (en lo mental, no en lo físico) la frustración de que tu cerebro no te entregue la respuesta que buscas entre otras tragedias más llame a Leyla y converse con ella. Hablamos de una frustrada función de la sinfónica mientras mis pasos cavilaban hacia Pierre Baron de Cubertin. Arrastrados, con la cabeza gacha y sin ganas de nada seguí su consejo y fui caminando hacia ningún lado. No espere encontrarme con Mauricio, mechón de Fau y gran crítico que aún no reconoce sus dotes de sentido común que venía de una transacción algo incongruente con su condición de shonstatiano... al menos, incongruente a primera vista.
Y entre las risillas que teníamos dentro de la iglesia, entre las bromas que presentaba el párroco y las muy "poco acertadas" respuestas de Victor a Cyntia, la parroquia se teñía de rosa, de plata, de grises y nocturnos en un sol que sabía que no debía estar ahí. El matrimonio, esa institución, ese contrato, era sagrada-mente contraído por los dos mejores debatientes que ha tenido la Universidad de Chile... Y estábamos allí ante tan profundo compromiso.

Cuando llame a la Cota mientras esperaba a Luis en el café literario, no tenia en mente que terminaría yendo al teatro y mucho menos, viendo televisión con dos actores, cosa que verdaderamente es un desafío a la razón y al espíritu. 

Y luego comenzamos a conversar, de la estructura y del tiempo. De lo correcto y lo incorrecto convirtiendo ese aleatorio encuentro en un forum, en una prueba más para ambos, una encrucijada de preguntas, de juegos mientras mi cuerpo decía ya no más. Una fortaleza extraña me acompaño y levanto, como si el conocimiento me alimentará más que las ideas, si no que el temple, la voluntad de seguir ahí y mantenerme inderribable. Una fortaleza que me hizo levantar la pera y ponerme en la condición de reflexionar sobre el actual estado de la Universidad, sobre la religión y sobre esos llamativos detalles que tienen las personas como Mauricio, mientras los árboles nos escuchaban apacibles y la noche caía lentamente en una especie de capsula que sellaba un acto, de un telón que no logro romper la escena. 

Y luego las rosas, papeles y pétalos caían a la salida de arco de la puerta. todos apelmazados como arroces de colores brillantes celebrando la nueva familia y esperando el turno para saludar. La plasticidad de los movimientos, la versatilidad de los encuentros y el sol que se acallaba fueron el paso hacia la Fiesta. El Club Hípico nos guardaba un escenario de ensueño, donde nadie bien sabrá que ocurrió para que tanta magia estuviese allí esa noche. Luego del coctel y algunas conversaciones nos encontramos lanzando globos al cielo con deseos, profundos, trascendentes que nos hacia imaginar que hay algo más allá de lo que nuestros ojos ven.

Como las brujas que componen su camino del designo de sus voluntades y de sus oscuros tratos con las criaturas de lo desconocido.

Y Lastarria 90 fue un espacio donde nos juntamos. Un teatro disfrazado de café, como un personaje que no es el. Una obra surrealista, con una estética abstracta y una historia descollante, trágica, versátil, plástica. Imágenes que se interponían a las cabras del destino, esas que comen los fragmentos de nuestro pasado que hemos olvidado y que debemos hacer vomitar, con todas las cosas desagradables que ello conlleva.  Una polimorfica historia del niño ángel, HEME, salido del cielo ensangrentado y místico. Luego una conversación de música, no, de química, no, de ambas y a la vez como tambores que resuenan con espectacular concordancia en las distancias más inesperadas de este universo. Y Caminar, caminar mirando nuestros pasos, nuestros ojos, nuestras calles que nos vestían mientras nuestras palabras develaban nuestros miedos y diagnostico, nuestras historias vomitadas por las cabras, por los pasos que damos presencia presente, de conciencia tras recuperar las energías... 

Las mismas convicciones, los mismos pasos que llevan a reflexiones que no se sitúan ni en la mente, ni en la guata. Se sitúan en ese mismo lugar que escribe, que libera y captura la experiencia, que co-lec-cio-na. Qué siente.... El espíritu es quien hace su entrada, arma más terrible del pendulo, capaz de hacer un marepoto emocional en la sociedad, el verdadero rompe-esquemas...

Y pensé en él 3 días, que lo iría a ver. Pero el destino o quizás algo más fuerte qué él hizo encontrarme con Leo el jueves a cuadras de llegar a la piscina. Dice él que no le sirvió de nada el encontrarme, digo yo que siempre sirve. Siempre sirve. Siempre sirve para revelar que viene un momento donde la historia puede cambiar de manera definitiva y permanente... 

enero 10, 2011

Mistral y Huidobro


NOCTURNO VI - Mistral
Lento perdón de diez años,
más lento que río bebido,
más lento que sangre en tierra,
más que lágrima de resina.
Perdón por fin diciendo estoy
por veinte años retenido,
perdón de cantos no cantados,
de los llantos no secados,
de los dioses no servidos,
perdón vestido de viejo polvo,
perdón que llega así transido
*jadeando como las cuestas,
perdón que en noches y que en días
ni al alma mía he prometido
y que baja antes de tu muerte
y madura antes de la mía.
La fiesta sea de mi Arcángel
al ver mi cielo renacido;
la fiesta sea de mis muertos
que cantan viendo mi camino
hasta sus pies, hasta su diestra,
fiesta del corazón temblando
corno un ciervo de regocijo,
y de su grito que es por mí,
y va llegando a Jesucristo.

30 - Huidobro
Señora hay demasiados pájaros
En vuestro piano
Que atrae el otoño sobre una selva
Espesa de nervios palpitantes y libélulas
Los árboles en arpegios insospechados
A veces pierden la orientación del globo
Señora lo soporto todo. Sin cloroformo
Desciendo al fondo del alba
El ruiseñor rey de setiembre me informa
Que la noche se deja caer entre la lluvia
Burlando la vigilancia de vuestras miradas
Y que una voz canta lejos de la vida
Para sostener el espacio desclavado
El espacio tan lleno de estrellas que se va a caer
Señora a las diez huele a tabaco de artista
Amáis el nadir a cuerpo de pájaro
Sois un fenómeno ligero
Me voy solitario hacia el ocaso de los turistas
Es mucho más bello

el constructivismo utópico, la épica delirante

 Porque dejar que las cosas buenas se vayan. O quizás, es tiempo de regresar al texto. 

Hackear el marciano

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