septiembre 06, 2010

Amigos Pendientes

Hace dos jueves atrás, al salir de la plenaria del Senado Universitario en FEN me encontre con Mauricio y Alejandro, luego me tope con Francisco y me quede con este último “jugando ping.pong” mientras hablamos de la vida y compartiamos nuestros puntos de vista sobre distintas cosas. Algo hizo click en mi en ese momento.





Por su parte estos días he estado ordenando mis redes sociales. Partimos con BdM, luego el Gmail, el reader, el calendar, U-cursos, twitter y finalmente fue facebook. En facebook fue donde hice el mayor cambio. Opte por mantener el chat penca abierto y eliminar amigos, revisar la privacidad y hacer algunas mejoras. Quizás lo que más conmoción causo fue el hecho de eliminar amigos. Algo hizo click en el mundo.





Este viernes recién pasado, cuando publique la entrada temporalmente anterior, fue cuando Amaru me contó de la tragedia de la hermana de Camilo. De camilo ya he también escrito en este blog con anterioridad y además de esa sensación profunda de abrazarlo, de decirle “También estoy para lo que necesites”, de esa porquería de sentir que la estuve cagando por no enterarme antes, todo eso, me hizo nuevamente click.





Son muchas las cosas que vivo día a día, que comparto con las personas en los espacios sociales y públicos, son tantas como ellas las interpretaciones de los fenómenos y tan diversas como la imaginación colectiva puede llegar a traer. Es extraño todo lo que ha pasado en las últimas 6 semanas, donde siento que mi vida comenzó nuevamente, de una forma distinta y donde los amigos pendientes toman un papel nuevo. No es conocer de nuevo a las personas, pero es darles el lugar que merecen, asignarles nuevamente un espacio, una valoración, una apreciación distintas y sin los prejuicios de antes por mi.





Siento que las conversaciones que he tenido con Alejandro, Jose, Claudio, Luis, Fernanda, Daniel, Gabriela, Francisco, Felipe, Carlos, Javier, Renzo, Felix, Adrián, Nicolás, Ricardo, Macarena, Alejandra, Sergio, Barbara, Raúl, Gonzalo, Matias, Paula, Cristina, Eduardo, Gabriel, Pablo, Sebastian, Tamara, Karina, Jhonny, Camilo, Marco, y Jaqueline han tenido repercusiones en diversos ámbitos.


Siento que a veces no soy lo suficientemente bueno para tener la compañía de tantas personas buenas, siento que no me alcanza el tiempo para disfrutar de pleno una amistad con ellos y que es injusto en cierta forma tenerlos postergados, pendientes, relegados, ensombrecidos y laxos a mis actividades, designios y momentos. Siento que aprendo mucho de ellos, de sus gustos, molestias, análisis, comentarios y que sus lecciones son las conversaciones, las salida, las llamadas, las miradas y los gestos. Siento que al final soy el conocido de muchos y el amigo de muy pocos y para peor siento que algunos de los que me consideran su amigo no son más que conocidos para mi lo que es totalmente injusto para ellos.





El miércoles, mientras tuve un almuerzo-reencuentro con Adrián que hace mucho que no veía ni leía en twitter pude, además de disfrutar de una amena y alegre conversación , darme cuenta del efecto que producen en el tiempo las personas, un oleaje lento y continuo, paulatino y de diferente frecuencia, pero que me erosiona y moldea como creo que yo también lo soy para ellos. Al final del almuerzo en química Adrián me pregunto por el stalker de Riquelme. Hace mucho que no pensaba en él.





Con está idea de las oleadas y las amistades fui, con está nueva actitud que llevo en la práctica e hice algo que nadie esperaba el viernes luego de mi laboratorio de Unitarias, ni siquiera yo: Le salude y pude apreciar los efectos de una viciosa relación amistosa conmigo, arrogante y poco sincera de mi parte, asfixiante y engreída por la de él; Una amistad poco sincera que termino hace un año y que en ambos dejo huellas irrecuperables pero que nos enseño muchas cosas. Tal vez es una de las amistades que más he aprendido, pero también una de las que más me ha hecho sufrir.





Esto me tiene reflexionando estos días ¿Quienes son mis verdaderos amigos? Cosa que me da una gran pista la respuesta de algunos al funeral de mi madre. También me pregunto ¿Cuanto es necesario conocer a alguien para llamarle amigo? ¿Cuando es demasiado? Y ¿Sí es demasiado poco el tiempo que le entrego? ¿Como cultivar una amistad de la mejor manera, para que crezca y perdure en el tiempo? ¿Siempre uno de los dos debe dar más? Y finalmente, a todos quienes de una u otra manera tengo o he tenido postergados ¿Cuanto les importará que esto suceda?





Muchas reflexiones que para muchas personas me tienen algo enredado, lo que si se y puedo con convicción eliminar los “Creo” “Siento” o “Tal vez” es el profundo cariño que le tengo a muchas de estás personas, a sus sonrisas y a sus vidas que altruista mente comparten conmigo en alguna situación y rompen la barrera defensiva que tenemos forjando ciertos grados de confianza. Confianza, la clave de la amistad y creo que es lo que más tengo con estas personas. Un delgado hilo que me preocupa mantener antes de que el tiempo lo corroída y lo corte dejando en el olvido las bonitas experiencias con mis amigos. Esto es lo que más me hace reflexionar sobre mis amigos postergados, esa horrible sensación de culpa de estarlo olvidando con el paso del tiempo...

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